Por Jesse Tangen-Mills
Emergieron dos símbolos esta semana: Achufy, la mascota del virus AH1N1 y Obama, como figura de carnaval. Es extraño ver cómo buscamos objetos tangibles para representar lo que menos podemos entender, lo que tememos, lo que soñamos.
En el caso de Achufy, el peluche-virus que representa la gripa AH1N1, es muy probable que su creación tenga que ver con deseos de riqueza; sin embargo, ese comercialismo, ese venture captilalism, refleja el anhelo de conocer lo enigmático.
Allí es donde encontramos las creencias fetichistas, lo que Marx decía del fetichismo de las comodidades y la psicología íntima que se proyecta en las transacciones monetarias. Si puedo comprar el peluche de la enfermedad, obviamente no es el fin del mundo. Es el moderno equivalente de un amuleto.
Achufy representa nuestras diferencias ideológicas con la antigüedad cuando la plaga representaba culpabilidad o castigo. Los dioses estaban bravos. Hoy nuestras plagas se manifiestan en peluches amigables y nos sentimos más cómodos. ¿Como hubiera sido el peluche del Cólera?, ¿o el peluche de la plaga Bubónica? Las posibilidades son graciosas, irónicas y hasta vulgares.
Por el otro lado, espontáneamente Obama se convirtió en el símbolo del Carnaval de Rio de Janeiro este año. ¿Es Obama el cuento carnavalesco del mundo?, ¿el peón tradicional ha remplazado al Rey? Tal pensamiento confirmaría lo que el sociólogo peruano Aníbal Quijano ha llamado racismo universal. Si en Brasil- donde la raza y su variación hacen parte de la identidad nacional- se interpreta el fenómeno Obama como una historia racial de Horatio Algers, esto confirma que todos vemos la raza de la misma forma. Crear una máscara de dicho presidente es manifestar la posibilidad de cambio de aquel orden antiguo. Desafortunadamente, el Carnaval dura unos días nada más.
Quién sabe por cuánto tiempo nos va a acompañar la gripa nueva, o si el cambio que representa Obama es real; sin embargo, los símbolos de su existencia, gracias en parte a los coleccionistas, son para siempre. ¿Ese peluche representa la paranoia que nos agobia?, ¿o es la máscara de Obama nuestra esperanza de un mundo más justo? Tal vez no. Tal vez una rosa es sólo una rosa*.
*Rose is a rose is a rose is a rose. Tomado del poema Sacred Emily de Gertrude Stein.
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