
La mayor astucia del Diablo
es la de convencernos que no existe.
Charles Baudelaire – Letanías de Satán
Por Alejandro Torres Ocampo (Sociólogo y librero) y Juan Pablo Plata en selección de títulos de la antología.
Leí hace poco en los periódicos que ya empezó el fin del mundo y que, con Satanás al mando, el mal revelará toda su furia sobre los hombres. Entonces y como siempre, me surge la idea de una antología de lecturas, algunas más serias que otras, que traigan algo de esos paseos dantescos por el averno hasta nosotros. El asunto aquí no es hacer un index in extensum para demonólatras pero si abrir un tanto el apetito lector de quienes deseen internarse por la ancha vía del mal. De seguro, muchos de los textos más adelante listados, son verdaderas delicias para bibliófilos, el público en general y aficionados al bajísimo, el diablo, en particular. Ahora, la pregunta obligada es, ¿por qué, de antaño, nos atrae tanto saber sobre el lado oscuro de las cosas, sobre las negruras y sus habitantes? Una posible respuesta es que nos llama la atención porque desde niños nos alejan de todo lo que suene a adversario de la norma, de esta manera, empezando por el cornudo mismo, terminamos satanizando cualquier cosa que se oponga a la fácil vía de los dóciles, mansas ovejas de pasto y condena de su propio conformismo.
Así, los invito a un breve, mas no inocuo listado de lecturas, para entretenernos mientras aguardamos la llegada de lo que lleva con nosotros desde el primer día del alumbramiento humano: el mal. Inclinemos entonces la balanza y dejemos que nos arrastren por vías non sanctas, escritores de todas las tallas y, sin ambages. Descubramos la posibilidad de que el infierno prometido no sea otra cosa que el paraíso de quienes preferimos ¨el dedo en la llaga y la venganza en vez de la otra mejilla¨; esto último por cortesía del ya extinto director de la Iglesia Satánica de San Francisco, Anton Sandor La Vey. Para terminar, me gustaría aclarar: el bien y el mal son dos palabras que no designan casi nunca lo que pretenden y que, de hacerlo, me siento más inclinado a creer que hay más maldad en el hambre y en los ojos que huyen de la debacle humana que en las ideas que se han tenido desde otras partes. Bienvenidos sean pues los amigos, no de un símbolo, si de todo lo que entraña una concepción más abierta del mundo, nuestro mundo.
¿Si Santo Tomás de Aquino y otros doctos se atrevieron a mirarle a los ojos, a qué temen?
Satanás se regocija- cuando soy malo,
Y espera que yo – con el me hunda.
En el fuego y en las cadenas- y las horribles penas.
(Poema infantil victoriano 1856)
Antología de lecturas sobre el diablo
* Satán. Estudios sobre el adversario de dios. Varios autores. Editorial Labor. Barcelona, 1975.
* Muestras del diablo. Pedro Gómez Valderrama. Colcultura – Altamir editores. Bogotá, 1993.
* El universo diabólico. Roland Villeneuve. Ediciones Felmar. Madrid, 1975.
* The devil’s notebook. Anton Szandor La Vey. Feral House Publications. Portland, OR, 1992.
* Biografía del diablo. Alberto Cousté. Círculo de lectores. Barcelona, 1978.
* Diccionario infernal. Collin de Plancy. Editorial Teber, Barcelona 1966.
* Las brujas y su mundo. Julio Caro Baroja. Alianza editorial, 1995.
* El diablo enamorado. Jaques Cazotte. Editorial Península. Barcelona, 1998.
* Allá lejos. Joris Karl Huysmans. Editorial Picazo. Barcelona, 1978.
* Malleus malleficarum. Kramer y Spranger. Ediciones Felmar. Madrid, 1975.
* La bruja. Jules de Michelet. Editorial Guadarrama. 1978.
* El culto a Satán. Fernando Jiménez del Oso. Ediciones Conozca Más, 1995.
*Diccionario del diablo. Ambrose Bierce. Valdemar, 1993.
*Fausto -El infierno tan leído. R.H. Moreno Durán. Panamericana,2005.
¿Alguna lectura para sumar al EXTRACTUM EX INFERNIS?
Escriba a textos@lamovidaliteraria.com o deje su comentario.
Antología de cuentos de boxeo: la literatura visita el ringside
Por Alejandro Torres Ocampo (Sociólogo y librero)
No puedo decir si el boxeo es bueno o malo, moral o inmoral. Para algunos, deporte, para otros, barbarie; no viene al caso hablar de algo tan viejo como darse de trompadas. Lo que si traigo a cuento es que quedan pocos que se valgan de sus puños y sólo de ellos para defender sus cosas. Ahora los veo matoneando con puñales y vigilando al otro para terminar una afrenta terminando al otro. Si es malo el box lo prefiero frente a la facilidad de las armas. Pero no crea que va a gastar ojos en una digresión sobre la ética del combate. Escribo para otra cosa hoy.
Hablando de deporte y literatura, un cliente de la librería me trajo la pregunta que sigue:
¿Hay cuentos de boxeo? Yo le dije que debía haber muchos porque si los hay de fútbol, que es popular, no menos el box y, por tanto, creyendo en su existencia, tome las de Villadiego y entonces los que se van a leer y a buscar en la polvera traidora de la memoria y de las librerías.
Días después, los que se asustan; el tema es largo y ha dado para todo, desde aparatosas caídas a la lona, tiradas de toalla y hasta salidas en hombros. Variopintos son los cuentos y demás textos que se han escrito sobre boxeo, tanto como los autores que se han acercado al tema.
Para la muestra, baste decir: Hemingway practicó el deporte, Conan Doyle y London eran aficionados a las veladas boxísticas, Cortázar lo elogió y vio en esa bravura, propia del púgil, un émulo del porteño compadrito.
De puños y letras es esta antología que rinde humilde homenaje en cada titulo a esa danza terrible de dos que sudan buscando por dónde colar, rápido fantasma, un dolor que haga mella en el contendor hasta que caiga uno o se rinda, round tras round, el otro.
Jamás he boxeado pero sé que no hay un deporte más desagradecido; parece obligatorio casi, que quede algo mal en el cuerpo con los años de práctica y los golpes recibidos: oscura factura que solo cobrará el tiempo, cuando no la fuerza desmedida, aplicada en algún lugar de la frágil humanidad. La horda grita y todo es silencio puro para el boxeador; como que se va la luz y el aire. Se ve negro y todo desaparece, dulce madre lona recibe este hijo entre tus brazos, que las luces abriguen al luchador. Todo ha terminado. Nunca se sabe si para siempre o si habrá revancha. No hay pelea injusta. Solo pelea.
Vean por ustedes mismos cuál gana al último round de la lista de escritos que se me aparecieron en el camino de salir airoso con esta nueva búsqueda de lecturas, ahora para aficionados o curiosos del box. Ah, ojalá que como me pasó a mí, les pase a ustedes y queden en un Knock Out rotundo.
* Por un bistec. Jack London; en Relatos. Ed Alianza.
* El matón de Brocas Court. Arthur Conan Doyle; en Historias del Ring. Ed. Valdemar
* Torito. Julio Cortázar; en Cuentos completos. Ed. Alfaguara.
* Esta noche de siempre. Roberto Burgos Cantor; en Revista Casa de las Americas 56, noviembre de 1969, La Habana.
* El Boxeo. Joyce Carol Oates. Ed. Tusquets.
* Los días contados. Fernando Alegría. Ed. Siglo XXI, México.
* Knockout. Pedro Rivera; en Peccata Minuta, instituto panameño de cultura, Panamá, 1970.
* El vencedor. José Luís González; en La Galería. Ed. ERA, México.
* El Boxeador. Pedro Orgambide; en La buena gente. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, Argentina.
* Para comerte mejor. Eduardo Gudiño Kieffer. Ed. Losada. Buenos Aires, Argentina.
* Entre sogas. Andrés Hoyos; en Los viudos y otros cuentos .Tercer Mundo Editores, Santafé de Bogotá, 1994.
* A golpes de esperanza. Leopoldo Berdella de la Espriella. Plaza y Janes Editores.Bogotá, Colombia, 1981.
Quería añadir un para de cosas sobre el pugilismo y la literatura. Colombia, bipolar como siempre, es completamente divido sobre el deporte. En la interior del país el boxeo es como usted dice, dar trompadas, mientras en la Costa es tan honrado como en mi Nueva York natal, donde dirían que el fútbol es nada mas que dar patadas. Basta decir que Colombia ha tenido un par de campeones en los últimos años, y ni siquiera se saben sus nombres.
En su lista de escritores latinoamericanos aficionados del boxeo faltan muchísimos. Pero solo citaría Vargas Llosa que boxeaba como aficionado cuando era joven. Por eso el golpe que dio a Gabo lo aplanó.
El libro mas famoso, para muchos el mejor de todos sobre el boxeo, y otros el mejor libro sobre deportes, es escrito por A.J. Liebling, periodista para el New Yorker que se llama la Ciencia dulce, o algo parecido. Escribió mas que ese libro, pero ese se enfoca la época de Rocky Marciano, sujeto de la película de Scorcese, Toro salvaje, cuando hacían peleas para llenar estadios, básicamente el siglo de oro de boxeo en los EEUU. Joyce Carol Oates lo critica en su libro que usted cita por racista.